Antes del Final

Con tu beso, culmina mi fantasía. Tu lengua de fuego saborea mi paladar, mientras mis manos recorren la blancura de tu cuerpo satinado. Las tuyas recorren mi cabello, se enredan en mis pensamientos, que son, ahora, todo tú. Siempre te deseé tanto, escribiéndote sobre papel — sólo eras una fantasía etérea.

Ahora te siento. Puedo besar tus labios, tu cabello, y el sudor de tus manos y tu espalda. Mi desesperación ya no tiene motivo, porque eres mía. Tu alma me pertenece; mis dedos son extensiones de tu vivir.

Valió la pena la espera — estos años de tortura, estos meses en los que te miraba, en los que tu mirada a veces me esquivaba.

¿Recuerdas aquel tiempo, cuando nuestras manos se tocaban y huían, por miedo a lo desconocido? Se acabaron los días donde un beso tuyo era sólo una ilusión esperanzada.

Es tu cuerpo de primavera el que me ha hecho escribir, ha vuelto mis pensamientos poesía, y ha transformado mis pecados en dulce, como la miel que saboreo en tu boca.

Tus besos son, ahora, la institución sobre la que se funda mi existencia. Tu aliento me embriaga, tus uñas rompen mi piel, y nuestros gemidos — el dulce dolor de saber que eres tú — son la luz que da vida a las estrellas que iluminas, y que los ilusos contemplan desde aquí, y confunden con la mirada de Dios.

Años escribiéndote, y quien iba a pensar que ibas a ser algo más que literatura, o que mi imaginación jugando al esconder. ¡También delirabas por mi beso!

Y ahora, aquí estamos, fundidas nuestras bocas en el penúltimo capítulo de mi historia, en un instante eterno de mi vida. Este es el capítulo más esperado, el momento en que se funde la poesía con el beso. Eres mi dulce realidad, mi verso de piel.

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