Las Ganas, Etcétera

Caliza plantada entre la espina y mi huella
carso que mulle mis chanclos cansados
voz del hálito, ni hambriento ni sediento
murmullo interior, templado, terco, ciego
quien cuando se amenaza con ahogar la brasa
no se deja, no se queja, ni me deja, ni me aqueja
no se quiebra, aunque la sombra arda como hiedra
sólo empuja, urge los pasos en reticencia.

La Felicidá

Solemos caminar largos senderos
perdiéndonos en el proceso
imaginándonos la felicidá
en la lontananza de nuestro seso.

Pero a veces, sólo de vez en cuando
si observamos con cuidado
sin detener el paso del tiempo
oculta, a plena vista, va la felicidá.

Y ahí está, tras unos dientes ajenos
o colgada del pasar de un beso
a veces en la cosquilla entre costillas
o rodeando el cerco de una pupila.

Tan pequeño ese animal esquivo
tan grande el hallarlo entre suspiros
tan largo puede ser el camino recorrido
tan simple que va, es un café y un mirar.

El Ambicioso Inconveniente

Malo es querer cuando se tiene, envidiar al que se divierte, y vierte su sudor entre sus manos, como mar y su oleaje iluso.

Mala es la codicia, deseando un caminar, cuando ya tus piernas andan con más de un par.

Malo es el pensamiento indecible que anhela salud para su pecho, cuando lo correcto es callar y anidar en silencio, el cuerpo envuelto en un pajar.

Pero peor que malo, es el vagar cabizbajo divagando en ayeres, o presentes no murientes, como avestruz dinosaurio, desplumado, escamado, porque es así, porque aún no ha llegado su evolución.

Y cuando se cree que ha llegado lo peor, falta la puntuación: las tildes que no llegan con excusa de licencia poética. Son errores que mutan en vocablos nuevos — esa es el cambio cierto que espera aquel ave de cuello largo, pero estrecho.

Tanto Verso Pa’ Qué

No entiendo porque existen
tantas líneas dedicadas al aire
si la brisa, aunque es suave
no entiende letras ni claves.

Ni me da esta gigante cabeza
para entender al tiempo
que se muestra brevemente hoy
y se esconde en el ayer.

Y eso que llaman “el cariño”
es lo más que me entumece el seso
uno quiere una piedra en exceso
para luego asfixiarla con papel.

Los Tiempos Breves

Cuando estudiaba en la universidad, entendí que no hay mal que dure cien años, ni bien que nos mantenga en gracia eterna. Lo único que permanece es la certeza de que la carne envejece, y que el tiempo cambia el significado de las palabras.

Tenemos que aprender a capturar los momentos, microenamorarnos de ellos, como lo hacemos con esa mariposa que encerramos en un envase de cristal. Nada nos prohíbe atesorarlos, porque para eso existen: son esas sonrisas que llegan para ser disfrutadas, esos mimos que se tatúan bajo la piel. Pero nadie puede mostrar sus dientes por tiempo indefinido, a menos que sea un maniquí en la vitrina. Somos transeúntes en un hilo de vida, armados con un arsenal de recuerdos.

Las partidas duelen. Pero esa sensación es sólo celo y sentido de pertenencia. La espina que no aprieta, no puede doler. Nada tiene realmente dueño, sólo circunstancias que nos entrelazan. Lo que nos quiebra es la adicción a la presencia, y es la naturaleza humana. Somos entes gregarios, aprendemos a necesitar llenar huecos, en lugar de reconocerlos y vivir con ellos.

Cuando estudiaba en la universidad, aprendí que las únicas caricias eternas que tanto recitan, sólo existen en los libros, y en música que suena un tiempo, y luego cansa. Son “siempres” que sólo permanecen contenidos en el vidrio de los tiempos breves.

Cuando nos hablan los muertos

El muerto nos habla, y lo ignoramos.

Los soñamos en una alta nube, o nos invaden sus daltónicos recuerdos. Pasean entre risas o quejidos, siempre rondando sombríos. El muerto divaga discreto, mientras alargamos su partida. Pero no lo escuchamos, tan sólo lo lloramos.

Pero léanme bien: Los yertos, aunque han culminado su trayecto, en su silencio aparente nos narran, entre estampas, fotos, sueños, y recuerdos, su historia, la vivida previa a su huida.

Nos narran sus cuentos, recitan sus canciones, y entonan sus versos. Y es en ese momento cuando los damos por vivos, porque los oímos. Pero están más que muertos, son una colección de huesos fríos. Y lo que conocemos como la voz del despedido, no es más que el viento recorriendo su recuerdo.

Nos hablan de sus errores, sus aciertos, de odios sin sentido y del cariño, ¿pero qué saben de eso los muertos?

Pues en su aparente ignorancia, nos han legado la experiencia de los años. Recordemos esos cantares, épicas, y romances legendarios, esos que tanto imitamos los que caminamos.

Cuando los muertos nos hablan, mediante su quedo testamento, esperan que los escuchemos, aprendamos, y vivamos. Y mejor si no los pensamos muertos, más bien, de carne livianos.

El Olvidado

Escucho pasos, retazos del tiempo
metrónomo de mis pensamientos
rítmicas cavilaciones incesantes
escalofríos que recorren estantes.

Mis fonemas son dialecto del viento
componiendo sílabas en desacierto
inventándole sentido al minuto vivido
óleo muerto, cenizo, hierro sometido.

Muchos años para mí, como mil
son diminutos arroces de abril
puedo jurar que casi soy albañil
artífice de un curioso cajón azul senil.

Mi seso ralo, como yunque de yeso
marea que arremete con pegar recio
martilleo, o humilde cosquilleo
hálito de victimario, o voz de cotilleo.

Mercenario de ideas de arcilla
de cien sinsentidos las manecillas
palpitaciones de tiempo polvoriento
vidrio que mece y contiene el conteo.

Pero eso fue ayer, y antes de la miel
hoy, menos que un calendario de piel
soy el polvo del abandonado anaquel
soy páginas de un libro a medio leer.

Y yo, que no guardo fe en lo venidero
ni creo en cuentos de hechiceros
me encuentro volando alto y lelo
cavilando silente universos paralelos.

Igual, trazo mi camino con pasos
solo nací, y solo abandoné el regazo
aunque mi conciencia ya desespera
harto, adolorido, pero en pie de guerra.

A Mi Estilo (Thug Life)

Cafre en progreso
inspirado en el seso
llevando esta vida
paseando en excesos
entre diamantes, medio lelo
en la lengua de kilates
y en los chismes
de tu abuelo.

Dicen que transcurrir
al garete es reducir
al machete y seducir
al mozarbete sin sentir.

Que importa
si no vivo como quiero
– quien lo dijo, yo primero –
que me joda, yo prospero
entre días y regueros.

Lo que pasa y no traspasa
lo que hiere y no mata
lo que pienso y me hace
lo que hago y me ata.

Aunque muchos dicen
y la experiencia me repite
como un eco y sin chistes
que al que hierro mata
igual merma, igual fallece
pero como rama
crece y reverdece.

Con metal me defino
entre las palabras,
el destino y lo fino
como visto y me rijo
como camino y me fijo
siempre en lo mío.

El enemy vive testigo
envidiando mi acertijo
enviando su corillo
pero me defiendo
con hacha y martilllo
y les digo, y les repito:
“Yo transcurro,
no me reduzco
no me muero sin lucha
no caduco”.

¿Verme muerto?
En ochenta años
en mi entierro
a mi estilo
siempre despierto
bien en alto
a lo diestro.

Me Da Igual

Ya lo he vivido todo
las caricias en el rostro
los insultos del viento
los amores invisibles
los deseos indecibles
son mementos inservibles
el maltrato del tiempo
los momentos irredimibles
los holas y adioses dulces
y aquellos que maldicen
ya todo me da igual.

Ya no importan
ni los besos esquivos
ni el pájaro malherido
ni las aguas turbias
ennegrecidas por escoria
ni el techo cayendo en mi cabeza
ni la rueda que rueda y no cesa
ni el impulso de esta vida
ni el llamado del ocaso
ni el respiro del fracaso
ni los esfuerzos olvidados
es todo el tiempo cíclico
son minutos y letras
vidrio, arena y cerezas.

Carne y mente similar
sean lluvia o huracán
son iguales al manantial
te empapan de vida glacial
cual si fuera un volcán
porque el mundo es igual
que diferencia hace un ente
si en su enajenación celeste
cree que hace y deshace
camina, pero no construye
esperando el desenlace.

Échenme ánimo y fuerzas
o envuélvanme entre siluetas
momias, brujas y dientes
viajes, viejos y velos celestes
las caretas con rostro de muerte
vente acá, que quiero verte
permanecer de sonrisa inerte
no importa, son sinónimos
este árbol, ciencia inmortal
incierto es si reverdecerá
que importa, si a fin de cuentas
será el mismo reflejo
será el mismo espejo de cristal
y todo será igual.