Musa Taína

Conduciendo incansable sobre tu piedra negra
recuerdo tu bagaje, que tenías el alma guerrera
cuando eras casi transparente, sólo verde, y taína tu sangre
eras paraíso inmutable, de hojas insensibles al desaire.

Te veo hoy, malherida, y pierdo la fuerza de mi mensaje
asumo que ese es el propósito gringo de este chantaje
pero cuando levanto la vista de la erosión, de esta calle
veo el azul cielo, el verde Alelí, y del pueblo, los detalles.

Me entristece cuando veo que llevas el alma dividida
me lleva a huir, a volar, me empujas hacia mi partida
pero mi corazón me agarra, me bombea esta sangre india
y recuerdo los discursos, las masacres, y mi tez indígena.

Entonces tomo un lapiz, tomo un papel, me rodeo de versos
acerca de fantasías, libertad, cavilando sobre sueños necios
recobrando mis fuerzas, que aunque languidecen, aún respiran
rememorando a mi patria, aunque escindida, aún camina.

Te agradezco por recordarme, mi amada, musa querida
día a día, en las mañanas, que mi tierra exhala vida,
que en Borikén quiero pasar el resto de mis días
que la lucha está viva, que la derrota es gesta fingida.

(Para tí)

Lo Que Quedó Por Decir

Hola, vida…

Siempre, durante una despedida, quedan cosas sin decir, porque el adiós generalmente no tiene un libreto. Es un acto de improvisación que cala hasta en el tuétano. Y me faltó por decir tanto, que creo que me haría falta toda una vida de hojas de papel, o dos, o tres existencias. Como quiera que sea, aquí lo resumo lo mejor que puedo con estas humildes líneas.

Esta lista no se encuentra en orden, porque después tu súbita despedida, mis neuronas quedaron golpeando descorazonadas dentro de mi cráneo. Aturdidas y desorganizadas, lo que exhalan es ese mismo aire de confusión. Lo único que saben a ciencia cierta es que, cada segundo que pasé contigo, lo guardarán entre sus sinapsis hasta el último de mis días.

1
Nunca te dije que aun con el tiempo limitado que compartimos, le devolviste a mi pecho los suspiros. Te digo desde ahora que son todos tuyos, si no estás, no los quiero. Me devolviste la felicidad del niño que desoja margaritas o escribe poesías en su pupitre. Eres una de esas personas a quienes denomino “especial”.

2
Me faltó por decirte “buenos días” apropiadamente, y eso significa despertando una mañana junto a tu cuerpo tibio, tu aliento mustio, y tus reflejos torpes. Nos faltó rascarnos los cuerpos con los primeros destellos del alba, y sostener nuestras manos buscando el calor que no ofrecen las sábanas.

3
Me faltó agradecerte por mi resucitación cardiovascular cuando yo creía que estaba muerto. Sí, porque mi corazón no latía, o al menos, no lo sentía ahí. Bueno, creo que te lo agradecí varias veces, pero no me refiero a decirlo, sino a demostrarlo con todo el cariño, trayéndote estrellas y besándote el ceño.

4
Nunca besé tus pies. Los tuve en mis manos, los acaricié, pero no besé las raíces de tu cuerpo. Eso no denota debilidad, al contrario, besar tus pies les ofrece toda mi fuerza a tus pasos, a tus decisiones, a perseguir tus horizontes incansablemente. Es aliento y admiración por lo que sostienen y a donde te llevan.

5
Nunca te dije lo mucho que te quería, porque un millón de “te quieros” no fueron suficientes. Hasta creo que te amé en esos momentos que nos besábamos, rodeados de caricias y tirones de pelo. Jamás lo sabrás, porque quedó sin decir, aunque sé que lo podías percibir.

6
En ningún momento reñimos por indecisión al ir a comer, al cine, o al teatro. A nuestros encuentros furtivos los rodeó la cotidianidad, pero nunca nos sumergimos en ella. ¿Cómo extrañar algo que nunca se tuvo? Creo que se llama añoranza.

7
Nunca nos dijimos “Feliz Cumpleaños”, “Feliz Navidad”, o “Feliz Día de San Valentín”. Nunca compramos disfraces para el “Día de Brujas”, ni compartimos en familia o entre amigos. No llegamos al todos los días, esos que damos por regalados, y que cada día que pasa, sueño más. Pero son deseos ciegos, porque nosotros estamos más cerca de lo imposible, que del para siempre.

8
Me faltó discutir contigo en las mañanas porque olvidaste tomar tus medicinas, porque no comiste tu desayuno, o por cualquiera de esas nimiedades que le alteran a uno el humor, pero se reconcilian con un beso.

9
Nos faltó lavarnos las espaldas mientras nos bañábamos, luego de hacer el amor. Pero qué diablos, si nos faltó hablarnos con la voz temblorosa del sexo, y explorarnos mutuamente con la voz del deseo.

10
En fin, nos faltó por decirnos “nosotros”, y “para siempre”. Este punto no necesita más explicación, porque es la raíz de estos diez puntos que pesan como si fueran un millón.

Aquí dejo esta carta, la deslizo bajo tu puerta. Espero que leas, no con emoción ni perdiendo la razón, sino para que sepas lo que quise decirte cada vez que preguntabas el por qué de mi mirar extraño, fijo, y perdido.

Esto es lo que te decían mis ojos, pero a mis labios les faltó decir. Gracias por llenarme con tu gracia. Gracias por tu dulce compañía. Gracias, por ti.

El Coleccionista De Suspiros

Existe un duende coleccionista, que roba la emoción a los primeros encuentros y la electricidad a la paciencia. Es un ladrón sin decencia, y roba fácil, de un tiro, no lo subestimes pues es el Coleccionista de Suspiros.

Es un enano verde, burlón y sin suerte, por eso busca apropiarse de los momentos deliciosos de la gente. Es ese suspiro que damos cuando besamos, cuando nos levantamos, hasta cuando rabiamos.

Es de los coleccionistas más peligrosos, porque hoy es él, y mañana es ella. Y, aunque tiene color de una sandía, tiene las alas de una harpía, el encanto de las nubes rosadas, el poder de seducción de una sirena, y una lengua suave que, como el vino, embriaga.

Es hábil en el ataque. Te roba los pensares, las palabras, y las hace suyas. Te hace pensar que son mentes en espejo, cautivando tu intelecto. Luego te roba un suspiro y se vuelve esquivo. Cuando te das cuenta, tu pecho se aprieta, porque te ha robado la esencia.

Insaciable, el adicto de alientos regresa y te sigue robando, ahora los suspiros causados por el quebranto. Hasta que finalmente lo que queda es un cadáver tieso, que aunque respira y cavila, ya no suspira.

Y el cuerpo afectado queda agradecido de aquel despiadado, que disfruta aspirar almas, y devolverlas secas y sin ganas. Quedan los entes agradecidos porque les dio horas de vida, aunque sin darse cuenta, les robó y se fue a la huida.

El Último Verso

He escrito muchas líneas sin rima
estrofas anchas de letras finas
lo he hecho hasta que muere el día
creando poesía con aire de vida.

Hoy me despido de tus dulces besos
hoy se ahogan millones de versos
de esos que lloran, desean, o ríen
de esos que en tu piel y tu alma reviven.

Desde ayer murió aquel soplo nuevo
esperanza de alma que se alzó en revuelo
y con ella los cantares consonantes,
asonantes, disonantes, cavilantes.

Te agradezco haber sido musa viva
y no fantasía como esas esquivas
gracias por darle motivos e historia
a este que escribe y se ahoga en tinta.

Aunque veas rimas por mí escritas
no son nuevas, son momias revividas
de mis libretas viejas de poesía
cuadernos viejos que ocultan mi agonía.

Créeme, te agradezco todos los momentos
las pasiones, las miradas, los sentimientos
eres la inspiración de mis últimos versos
porque tu adiós me dejó medio muerto.

Palabras Ausentes

Aquí nos encontramos, hablando tranquilos
la noche siendo nuestro único testigo
y estas letras que son un desafío
las que escribo estando contigo.

Me voy, me despido, buenas noches
con te quieros que no corresponden
porque eres libre, porque corres
me huyes, cuando estoy en derroche.

Y con cien canciones en mi costado
acostumbrado a no tenerte a mi lado
cuando regreso, tus palabras ya se fueron
son espuma que guardo en mi recuerdo.

Eres hábil refugiándote en mi pecho
yo diestro ocultándote en mi desierto
cuando te llamo casi no te escucho
ausente, robas lo único que tengo tuyo.

letras

Todo Cambia

Todo cambia, y se sigue respirando
el tiempo, las flores, y los pajaros alados
inclusive hasta el mar cambia de marea
y si miras el cielo, ves como relampaguea.

Todo cambia, hasta el color de la piel
las bocas, y el calor cuando vas a morir
con los años el cuerpo y el ánimo menguan
aunque al comienzo corras mil leguas.

Todo cambia, excepto una cosa
lo saben todos, no es sólo historia
es que sin corazón no existe vida
es que sin amor somos sólo gravilla.

Corazones En Fuga

Se que nuestra situación es complicada
pero esta vida sin tu esperanza se encuentra apocada
escribo versos patéticos, de esos trillados
dando vueltas, esperando tu beso añorado.

Me frustran tu duda y mis condiciones actuales
se que esto nada bueno augura, y la ansiedad jode
no te convenzo de que vengas a mi lado
es tu decisión, de hablar estoy cansado.

Sí, te aseguro que mi corazón late a tu lado
no soy de palo ni acero, soy sólo humano
que tanto arriesgas tú como yo en esta aventura
porque ambos tenemos los corazones en fuga.

Versos Para Versos

Por ahí existen versos alegres
también hay versos verdes
otras son líneas que subvierten
otras son líneas de “querer quererte”.

En algunos rondan las patrias tristes
o la pasión que nos desviste
existen en versos palabras
muchas felices, muchas amargas.

Son diarios de cavilaciones
comienzos y letras de canciones
son nostalgias, memorias atrevidas
son palabras que exhalan vida.

Hay quien dice que son simplezas
yo digo que reflejan pureza
son espejo de rabia y calma
el lapiz es la espada del alma.

Y al que piense que escribir versos
minimiza la altura de los hombros
compañero, le digo que sin poesía
sería casi imposible hasta la vida.

Tuiteos, Página Seis

domingo, 9 de enero de 2011, 8:30pm…

1
Si supieras que me muero
por ser cautivo en tu deseo,
por ser preso entre tus piernas,
y saborear tu humedad interna.

2
…ser el dueño de tus besos,
y de esos quejidos que llevas dentro, 
vivir de tus caricias,
y alimentar tus fantasías…

3
…y llegar juntos al cálido frío, 
viniendo juntos, llegando unidos, 
disfrutando llantos y riendo heridos.

Tuiteos, Página Cinco

domingo, 5 de enero de 2011…

1
Anoche te soñe envuelta
en sábanas de satín,
traviesa, juguetona.

2
Me miras, traviesa,
jugando con mis deseos de desearte.

3
Muerdes tus labios tentando mi boca,
muerdo mis labios imaginando
el sabor d tu aliento.

4
Tu sonrisa me desquicia.
Tu juego bajo las sábanas me intriga,
me tienta.

5
¿Qué haces?
Quiero desarroparte de una vez…

6
El satín combina perfectamente
con la suavidad de tu cintura.

7
Quiero transformar
tu sonrisa en un suspiro,
y tu suspiro en gemidos.